Se trata de una medida que genera beneficios simultáneos y comprobados: salva vidas, reduce la pobreza, disminuye la carga de enfermedad y fortalece el recaudo tributario necesario para avanzar en los objetivos de desarrollo y sostenibilidad fiscal del país. La evidencia acumulada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y múltiples organismos internacionales confirma que el aumento de precios a través de impuestos saludables modifica los patrones de consumo de las personas, especialmente entre poblaciones jóvenes y económicamente vulnerables.
En el caso del tabaco, es preciso señalar que Colombia enfrenta un rezago significativo en comparación con otros países de la región de las Américas. El país mantiene uno de los precios más bajos de cigarrillos, ubicándose entre los cinco más baratos según datos del Observatorio Global de Salud de la OMS, con marcas que se comercializan por debajo de dos dólares internacionales, frente a un promedio regional de 5,1 dólares.
Esta baja tributación ha incrementado la asequibilidad del producto, fenómeno que ha venido agravándose entre 2022 y 2024, facilitando el acceso especialmente entre niños, niñas y adolescentes. Los datos técnicos recopilados por este ministerio indican que cerca de 500 mil escolares en Colombia son usuarios de cigarrillos electrónicos, lo que evidencia una amenaza directa y creciente para la salud pública que exige respuestas firmes por parte del Gobierno.
El fortalecimiento del impuesto al consumo de cigarrillos y tabaco elaborado, así como la incorporación de sus derivados, sucedáneos e imitadores, incluidos los dispositivos electrónicos de administración de nicotina, brinda una protección específica a la infancia y la adolescencia, reduciendo la probabilidad de inicio y continuidad en el consumo.
Cabe señalar que las estimaciones técnicas evidencian que esta medida permitirá una reducción sustancial del consumo de cigarrillos, pasando de 409 millones de cajetillas de 20 unidades a 244 millones, y una caída significativa en el consumo de vapeadores, de 134 millones de mililitros a 67 millones. Estudios previos muestran que triplicar la tarifa de impuestos al cigarrillo puede salvar hasta medio millón de vidas gracias a la reducción sostenida del consumo.
En cuanto al alcohol, la evidencia es igualmente contundente. El consumo de bebidas alcohólicas no aporta valor nutricional alguno y, por el contrario, constituye hoy el principal factor de riesgo de muerte entre personas de 15 a 49 años. Solo en 2019, cerca de 400 niñas, niños y adolescentes perdieron la vida en Colombia por causas atribuibles al alcohol. Aumentar los precios mediante impuestos saludables contribuye a prevenir el consumo en menores de edad, reduce el consumo intensivo, disminuye las enfermedades, lesiones y muertes asociadas, y genera impactos positivos en la equidad social.