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Ministerio de Salud y Protección Social

¿Colombia, desnutrida y obesa?

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 ¿Colombia, desnutrida y obesa?

Ministerio de Salud y Protección Social > ¿Colombia, desnutrida y obesa?
30/05/2013
Boletín de Prensa No 163 de 2013

 
Fernando Ruiz Gómez
 
Hasta hace unos años, la desnutrición era un grave problema de salud pública en Colombia. Gracias a las acciones del Estado, los niveles de desnutrición en el país son los mejores de Latinoamérica. Sin embargo, la situación alimentaria y nutricional nunca es estática y Colombia se enfrenta a un nuevo problema nutricional: la obesidad.
 
Este fenómeno se explica por la cuádruple transición que atraviesa el país: 1. Económica, expresada en crecimiento de la clase media, 2. Demográfica con envejecimiento de la población,  3.  Epidemiológica, hacia la preponderancia de las enfermedades crónicas, y 4. Alimentaria y nutricional desde altas prevalencias de desnutrición hacia creciente sobrepeso y obesidad.
 
La Encuesta Nacional de Situación Nutricional de 2010,  ENSIN, refleja la disminución de la prevalencia de desnutrición en niños: pasamos del 5.4% de desnutrición global en 2005 al 3.4% en 2010. Colombia es el país de Latinoamérica con menor desnutrición global entre los 12 que regularmente hacen segui-miento de su situación nutricional. La desnutrición aguda, ese siniestro fantasma del hambre que pone a las naciones contra el paredón de la justicia social, solamente llega al 0.9 % de la población menor de cinco años.
 
Esto es producto de años de esfuerzo de diferentes agencias públicas y privadas y de iniciativas que han posicionado como no tolerables diversas inequidades y condicionantes de pobreza hasta hace poco intrascendentes para las políticas públicas. Iniciativas como la implementación de la Política Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional-SAN, la reciente consolidación del Observatorio como una herramien-ta de producción, seguimiento y evaluación, y la acción decidida del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar-ICBF, Coldeportes y los Ministerios de Salud y de Educación, entre otros, han contribuido al retroceso de la desnutrición y el control del sobrepeso y la obesidad.
 
Sin embargo, la situación alimentaria y nutricional nunca es estática y la de obesidad en México, donde los desórdenes nutricionales constituyen una epidemia nacional, enseñan que, en ausencia de una políti-ca pública acertada, nuevos problemas podrían emerger. Por eso, el Gobierno Nacional ha precisado las prioridades de política en un Plan Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional a 2020 y ha conforma-do un Observatorio de la Seguridad Alimentaria, como herramientas que contribuyen de manera determi-nante en el mejoramiento de las condiciones de nutrición y calidad de vida de los colombianos.
 
Desde el Ministerio de Salud y Protección Social, está entre esas prioridades el control de la obesidad consecuencia del sedentarismo y consumo inadecuado de alimentos, ya que el exceso de peso subió de 46% a 51% entre 2005 y 2010 en la población adulta. Para lograr ese propósito planteamos esta estrategia: enseñar a un país con la mayor diversidad de frutas y verduras a que adopte un consumo equilibrado y suficiente y lograr en la población un nivel adecuado de actividad física.
 
Una segunda prioridad es el bajo peso al nacer consecuencia de los esfuerzos por la reducción de la mortalidad infantil y de la mayor supervivencia de recién nacidos. Actualmente uno de cada diez niños colombianos nace con bajo peso. El exceso de cesáreas programadas también tiene sus efectos. En este caso la acción sobre los hospitales y profesionales de la salud es el reto haciendo que cada vez se mejore la calidad de la atención materno-infantil.
 
Un tercer reto, y probablemente el más importante en la búsqueda de una sociedad con condiciones nutricionales equitativas, es la alta prevalencia de anemia y deficiencia de otros micronutrientes. Anemia en uno de cada cinco madres gestantes, uno de cada cuatro niños menores de cinco años y uno de cada trece mujeres en edad fértil, constituye un problema ligado al futuro de los colombianos. Se ha demostrado que suministrar micronutrientes a los menores de dos años contribuye a cerrar la brecha de la inequidad en el aprendizaje y las oportunidades sociales. Desde el Gobierno se está avanzando en esta verdadera revolución para el futuro de los niños colombianos con diferentes programas piloto en las zonas más pobres del país.
 
Estos retos tienen algo en común: no son únicamente estrategias ligadas a la efectividad de programas de suministro de suplementos y complementación alimentaria como ha sucedido en la lucha contra la desnutrición; implican cambios en la conducta de los colombianos y solo son posibles con una apertura en la voluntad de cada ciudadano para cambiar sus hábitos nutricionales en beneficio propio y el de sus familias.
*Viceministro de Salud Pública y Prestación de Servicios
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